¿Por qué estamos luchando?

“¿Por qué y por quién estamos luchando?” fue una de las preguntas lanzadas por los Hermanos Carlos Alberto Rojas y João Carlos do Prado hacia el final de su presentación a la Asamblea. Algunos participantes comparten sus respuestas.

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Deixar-se tocar na própria vida

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“Eu vejo o futuro em duas linhas. Uma na linha do Ser. Um líder marista como alguém que se deixa tocar por Maria, que é moldado por ela e que procura inspirar-se nela para as suas atitudes junto às crianças e jovens, junto à missão marista. A outra perspectiva seria a da presença junto das crianças e dos jovens: uma presença real, concreta, com tempo, e uma presença por amor. Deve ser o amor o que nos impulsiona a estar com eles, a querer tocar as suas vidas e deixar-se tocar também na própria vida”.

Ir. João Carlos do Prado, Conselheiro Geral

Mirando a los jóvenes

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El Pe. Nuno Amador nació en Azambuja, en 1979. Entró en el seminario menor de la diócesis de Lisboa a los 15 años y se ordenó en 2004. Hizo estudios de máster y doctorado en Teología Moral en Roma. Ha trabajado en la formación de los seminarios y en la pastoral juvenil y universitaria de la diócesis. És canónigo del Patriarcado de Lisboa. 

En su reflexión compartida con la Asamblea, el Pe. Nuno Amador empezó compartiendo la dificultad de mirar a los jóvenes. En primer lugar, por la diversidad entre las realidades y dentro de una misma realidad. En segundo lugar, porque ya tenemos una forma de mirar distinta. Como sugiere el Documento de trabajo para el sínodo sobre los jóvenes, más que un conflicto de generaciones lo que existe hoy es un extrañeza entre generaciones. Antes de entrar en análisis psicológicos o sociológicos sobre la juventud, es necesario pedir y practicar la mirada de Jesús.

El texto de Mc 10, 17-22 ofrece muchas pistas para nuestras reflexiones. En primer lugar, nuestro conocimiento de los jóvenes no puede ser un conocimiento de un despacho, sino un conocimiento de contacto y encuentro con ellos. Además, hace falta una mirada de amor: solo el amor conoce bien y en profundidad. Es necesario estar disponibles para escuchar, acompañar, animar, orientar… ¿Tenemos tiempo para los jóvenes?

Haciendo referencia al texto del evangelio de Marcos, el sacerdote que se dedica a la pastoral juvenil y unversitaria insistió que la juventud es una riqueza única y tiene que ser vivida como tal. Es el momento de descubrir, programar, elegir, prever y asumir las primeras decisiones de forma personal. Es el lugar para hacer el paso del recibir al dar, para hacer la experiencia de darse. Una riqueza que se manifiesta también en las grandes preguntas: ¿Qué debo hacer para experimentar una vida plena? ¿Qué puedo hacer para ser feliz? Como dice el ahora obispo José Tolentino Mendonça, “lo que nos salva son las preguntas”. Hay que ayudar los jóvenes a hacerse preguntas, a tomárselas enserio y a responderles en profundidad.

Los avances cada vez más rápidos en la ciencia y la tecnología no parecen responder a las cuestiones de sentido. Sabemos cada vez mejor cómo funcionan las cosas pero cada vez menos para qué sirven. Así, hay que recuperar con los jóvenes un sentido teleológico de la realidad: ¿para qué? ¿para quién? ¿por quién? ¿con quién? “Los jóvenes son grandes buscadores de sentido y todo aquello que se pone en sintonía con su búsqueda para dar valor a sus vidas, llama su atención y motiva su compromiso” (IL, 7).

“Los jóvenes son grandes buscadores de sentido y todo aquello que se pone en sintonía con su búsqueda para dar valor a sus vidas, llama su atención y motiva su compromiso”

Jesús contesta a la pregunta del joven del evangelio con una mirada de amor. No hay nadie que no desee ser amado. También los jóvenes necesitan pertenecer y ser acogidos. Como hizo Jesús, estamos llamados no solo a acoger las preguntas de los jóvenes sino también a acogerlos con amor. Los grandes desafíos educativos y eclesiales pasan precisamente por la cercanía y disponibilidad de cara a los jóvenes y por la necesidad de hacer de nuestros ámbitos redes de relaciones fraternas. También nos tenemos que preguntar cómo aprovechar su energía creativa para hacerlos partícipes, no solo consumidores. Finalmente, es urgente favorecer una cultura de encuentro, ya que es en el encuentro verdadero – con Dios y con los demás – que la vida ocurre (Martin Buber).

Invitados a mirar con amor

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“No se trata de hacer más cosas, sino de hacerlas de otro modo”. Con estas palabras, enmarcadas en el lema de este año: ¡Cambia!, el H. Tomás Briongos, Provincial de Compostela, ha inaugurado la IV Asamblea de Misión, una asamblea en la que “todos somos protagonistas, no hay espectadores”.

La primera invitación fue a poner en práctica la mirada amorosa que da el mote al encuentro (Mc 10,21). Tener una mirada de comprensión y apoyo hacia cada realidad local, hacia las personas de cada una de las obras educativas de la Provincia; una mirada atenta y de misericordia a todos los niños y jóvenes; una mirada comprensiva y cercana a los educadores de nuestros centros y a los familiares de nuestros alumnos…

“siempre tenemos que ser más padres de nuestro porvenir que hijos de nuestro pasado”

Después de recordar el proceso de preparación que desembocó en este momento, el H. Tomás subrayó que la Asamblea tiene vocación de futuro y que “siempre tenemos que ser más padres de nuestro porvenir que hijos de nuestro pasado”.